Historia de Maracay

Al pie de la Cordillera de la Costa se encuentran los terrenos otorgados originalmente al conquistador Sebastián Díaz de Alfaro y que hoy día llevan por nombre: MARACAY. El siglo XVI fue el tiempo protagónico de tal hecho y seguido de la muerte de Díaz de Alfaro, estas tierras fueron pasadas a manos de su hijo Mateo; para ese entonces se les llamaba Valle de Tucupido y Tapatapa. Este valle fue aprovechado como terreno de pastoreo de ganado, y la siembra tenía lugar hacia los rincones de Tucupido, Tapatapa, Güey y El Rincón.

 
Hacia 1700, la población se organizó espontáneamente alrededor del río Maracay, y estaba conformada por unas 40 familias. Estas, por intermedio del futuro escritor José de Oviedo y Baños, se dirigen al Obispo Diego de Baños y Sotomayor, tío carnal del anterior, para que erigiera una feligresía. Petición otorgada, el 5 de marzo de 1701, dándole consistencia al centro poblado de manera oficial. Vale destacar que la fecha de este evento es tomada por algunos historiadores como hito de fundación, y otros alegan que fue Andrés Pérez Almarza quien fundó la ciudad en el año 1697.
 
 
La agricultura fue el principal incentivo del florecimiento de la urbe y, los principales cultivos de la región aragüeña fueron: el añil, el tabaco y la caña de azúcar. En relación a esto, se puede mencionar como dato significativo que en 1777, se siembra por primera vez el añil en estos valles; cultivo que le daría importancia económica al lugar pues sería exportado en grandes cantidades a Europa, y proporcionaría proventos a la Corona , propietarios y jornaleros.
 
 
En otro orden de ideas, Maracay sufrió los avatares de la evolución emancipadora y aportó su cuota de sacrificios a la misma. Entre estos se recuerdan los sucesos durante la primera república, de 1812 a 1813, los cuales tuvieron como escenario la hacienda La Trinidad. Luego en 1.816 y en 1.818 tomaron vida, el asalto de la Cabrera y el combate de Maracay, en las que fueron derrotadas las tropas revolucionarias. Asimismo, la Guerra Federal dejó su secuela en la localidad, pues los campos aledaños resultaron asolados. Aunado a esto se pueden mencionar las dos o tres invasiones de la peste, al parecer originada por la descomposición de añil fermentado.
 
 
En cuanto al tema político Maracay tuvo preponderancia en dos oportunidades en el siglo XIX, ya que ofreció residencia a los memorables Generales, José Antonio Páez y Joaquín Crespo. Su denominación político-territorial ha sufrido con el paso de los años, y es por eso que en las páginas de nuestra historia criolla se habla de Maracay como villa de la provincia de Caracas, después ciudad de la provincia de Aragua, y luego parte del Estado Guzmán Blanco, del Gran Estado Bolívar, y del Gran Estado Guzmán Blanco, para quedar definitivamente capital del Estado Aragua.
 
 
Entretanto se pueden exponer como datos importantes en lo concerniente al tema que, en 1814 El Libertador eleva a Maracay a la categoría de ciudad conjuntamente con La Victoria y Turmero. Posteriormente, el 12 de marzo de 1879 el gobierno de Antonio Guzmán Blanco erige a la ciudad con el nombre de Territorio Federal Maracay, y más tarde, en enero de 1898 se le designó por primera vez capital de estado, con la denominación de Miranda que abarcaba a los actuales estados Aragua, Guárico y Miranda.. Por último, la capital del estado Aragua se traslada a Maracay desde La Victoria y cuyo rango aún conserva desde 1.917.
 
 
Indudablemente, los inicios de la transformación urbanística y económica de la Ciudad Jardín se suscitaron durante la administración del general Juan Vicente Gómez, quien residía en la ciudad desde los comienzos de su gobierno. Entre las décadas del veinte al treinta se instalan numerosas industrias textiles, permuferías, charcuterías, enlatados, y el Lactuario. También se construyen centros asistenciales, plazas, hoteles, lugares de recreación, entre otros, que cambian radicalmente la fisonomía de Maracay.
 
 
La mañana del 17 de diciembre de 1930 la población maracayera disfrutó de la inauguración de la Plaza Bolívar , la más grande de Suramérica para el momento; el hotel Jardín, hoy Palacio de Gobierno del Estado Aragua; la jabonería El Prado, el servicio de Meteorología y la Policlínica Maracay. Ese mismo día, Gómez mostró los papeles que constaban la cancelación de la deuda externa venezolana.
 
 
Consecutivamente, hacia la década del cincuenta comenzó con bríos la industrialización local, y las antiguas tierras de agricultura y ganadería fueron cambiando de uso con la instalación de parques industriales de diversas naturalezas. Paralelamente, comienza la llegada de migraciones procedentes de los Andes y Llanos especialmente, atraídos por los beneficios que les proporcionan la instalación de industrias que requerían mano de obra. No obstante, la industrialización y crecimiento excesivo de la población no caminó de forma equilibrada con la oferta de viviendas y terrenos para la construcción de las misma. Por ende, se inicia entonces la invasión de antiguas haciendas de cierta extensión y la instalación de rancherías sin las mínimas condiciones sanitarias y de otros servicios públicos. Las cuales serían posteriormente dotadas por las instituciones oficiales, legalizando su formación, sin llegarse en muchos casos a saldar la correspondiente indemnización a los legítimos propietarios de dichas tierras.
 
 
Maracay fue epicentro de la “Revolución de Octubre” de 1945. Cruentos episodios se situaron en los cuarteles y en los sitios públicos, dando como resultado, la perdida de la vida cientos de militares y civiles, entre ellos el Dr. Aníbal Paradisi, presidente en ese entonces del estado Aragua.
 
 
El 7 de mayo de 1995, en una ceremonia realizada en la plaza San Pedro del Vaticano, el Papa Juan Pablo II lee el decreto que convierte a Laura Alvarado Cardozo, la Madre María de San José, en la primera beata venezolana. Por su parte, Maracay realiza una gigantesca manifestación religiosa, donde millares de personas se reúnen en la avenida Bolívar y en los alrededores de la Catedral y del Santuario de la Madre María de San José, para asistir a los actos litúrgicos y presenciar el esperado momento de la beatificación. Seguida dicha conmemoración, en horas de la media noche se estrena La misa de los Trópicos, obra de Juan Carlos Núñez, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Maracay con la participación de más de 200 músicos. Al amanecer, aviones de la Fuerza Aérea Venezolana dejan caer una lluvia de flores sobre la agasajada Ciudad Jardín.

Información de la Página

Información de la Empresa

FACTOR DE EXITO C.A. ® RIF J-07552049-1. Todos los derechos reservados.
Recomendado para resolución de 1024 x 768 pixels.
Esta página utiliza Macromedia Flash, descárguelo aquí.
© Factor de Exito C.A. 2009